49. Como elefante en cacharrería
49
Sera
—Porque te amo, Sera.
Seguía congelada en el lugar sintiéndome un poco mareada por sus palabras.
Mi corazón dio un vuelco, el aire pareció espesarse a mi alrededor.
El mundo dejó de girar por un segundo eterno, y yo solo podía mirarlo.
¿Ryder… me amaba?
—¡Bueno, bueno, bueno! —la voz de Blake tronó como un trueno inesperado, haciendo que ambos diéramos un respingo—. No acepto excusas ni dramas.
Entró pasando de nosotros y directo a la terraza como un elefante en una cacharrería, interru