43.
MICHAEL
Salgo del hotel después de tres semanas con una sensación extraña en el pecho, como si no estuviera abandonando un lugar sino una versión de mí mismo que ya no me sirve. El lobby está lleno de luz, de turistas bronceados, de risas que no me pertenecen. Arrastro la valija sin apuro, con la cabeza en otro sitio.
Tres semanas.
Tres semanas lejos de Sara… y sin Raquel.
Pensé que el tiempo aclararía las cosas. Pensé que la distancia iba a ordenar mis prioridades, que el silencio iba a apagar el ruido. No pasó. Si acaso, lo hizo más fuerte.
En el taxi hacia el aeropuerto miro por la ventana el paisaje que ya no me impresiona. El mar quedó atrás hace días, aunque siga estando ahí. Todo se volvió una especie de decorado mientras yo camino por dentro con una conversación pendiente que no deja de repetirse.
No puedo seguir así.
No puedo seguir prometiendo cosas que no siento.
El aeropuerto está lleno, como siempre. Ruido, anuncios, gente que se despide y gente que se reencuentra. Camin