42.
RAQUEL
Estoy ordenando unos expedientes cuando lo siento antes de verlo. Esa presencia que no pertenece al consultorio, que no encaja con el murmullo bajo de las salas de espera ni con el olor a desinfectante. Levanto la vista apenas un segundo y vuelvo a bajarla, intentando concentrarme.
—Qué calor hace hoy, ¿no? —dice una voz masculina, demasiado informal para ese lugar.
Asiento por reflejo, sin mirarlo.
—Sí… bastante.
Sigo escribiendo. No tengo ganas de conversar. No tengo ganas de nada que