40.
MICHAEL
El calor me golpea apenas bajo del avión. Es un aire distinto, húmedo, salado, como si la isla quisiera envolverlo todo desde el primer segundo. A mi alrededor, la gente sonríe, habla de vacaciones, de descanso, de comienzos. Yo camino a su lado con la sensación extraña de estar entrando en algo que no sé si quiero salvar o terminar.
Sara avanza unos pasos delante de mí, arrastrando su maleta pequeña. Parece más animada desde que aterrizamos. Más liviana. Como si este lugar le hubiera