Al día siguiente, Grace abrió los ojos de golpe cuando sintió el peso de los mellizos saltando sobre su cama. Derek y Doménica se le subieron encima con esa energía inagotable de la infancia, ajenos por completo a la tormenta emocional que ella había vivido apenas unas horas antes.
—¡Mamá, es hoy! —exclamó Doménica, tironeando de su brazo—. Hoy tenemos que presentar las fotos familiares en el colegio. ¡Despierta!
Grace intentó forzar una sonrisa mientras se incorporaba con dificultad, sintiendo