Una hora después. El Alfa se encontraba reunido en su despacho con su Gamma, Beta y Galilea. Las hermanas descendieron con elegancia por la escalera principal y se dirigieron con pasos decididos hacia el despacho. En la entrada, un atento guardia las avistó y, mostrando el debido respeto, inclinó su cuerpo en una reverencia.
—Buena tardes, princesas. El Alfa Perseo las espera, —anunció el guardia con cortesía. Las hermanas respondieron con gracia y educación mientras avanzaban hacia la reunión.