La familia Rocca se reúne en una sala privada de la mansión para escuchar la noticia que Lilia les quiere dar. Tanto sus padres como su hermana mayor miran a la pareja de enamorados con asombro y disgusto, entonces el señor Rocca rompe el silencio en el que se habían sumido y mira a su hija con expresión amenazante.
—¡Déjate de pendejadas, Lilia! —exclama su padre al borde del colapso—. ¡Ya te dije que no acepto estra estupidez, así que, por favor, echa a este miserable de aquí!
Lilia traga pes