La luz de la lámpara con forma de estrella es encendida por Lilia, quien ha entrado a la habitación con la botella del bebé en manos.
Allí está su pequeño de casi dos años, quien le extiende los brazos entre lágrimas. En esos días, él volvió a tomar la costumbre que había dejado tiempo atrás de despertarse en la madrugada, por lo que le preocupaba que el niño estuviera atravesando por algún tipo de ansiedad.
—Alan, cariño —susurra ella mientras lo mece y le da de comer.
Después de que lo coloca