El camino se hace más largo de lo que debería. Las manos, que se encuentran aferradas al timón del carro, le tiemblan con la misma intensidad que le late el corazón.
—Sé dónde encontrarte, ¿ahora qué? —Ella se muerde el labio inferior, gracias al nerviosismo que siente en ese momento.
Le encantaría ir a aquella ciudad de imprevisto e ignorar que no tiene dinero suficiente para sobrevivir allí, como tampoco un lugar dónde hospedarse. Se pasaría por alto esos detalles si no fuera por Alan, quien