La mañana no pinta nada bien para ella, y ver su imagen en el espejo termina por bajarle los ánimos. Odia esas ojeras horribles que la hacen lucir más vieja de lo que es y la tristeza grabada en sus facciones.
Se odia por sentirse débil y lucir tan desmejorada.
—Debo dejar de descuidarme tanto y de maltratarme a mí misma. ¿Por qué tengo que martirizarme por mis malas acciones del pasado? Mis amigos ya rehicieron sus vidas y son felices, ¿no debería hacer yo lo mismo? Pero... ¿merezco ser feliz?