La mañana estaba fresca, el sol radiante, el servicio a la habitación ya estaba listo, la familia despertó con ánimo, aprovechando el domingo en el hotel, se quedarían hasta las diez y almorzarían en casa cualquier cosa. pues Dolores está libre. Desayunaron y salieron, Ashley llevó a los abuelos y ellos se marcharon a casa, muy contentos y felices, pasarían el resto del día descansando.
Pamela suspiró, por fin un buen descanso, la noche fue larga y animada pero muy linda, perfecta a ambos se le