51. Soy el monstruo
Dante
Decir que no estoy de humor sería solo tocar la punta del iceberg. La furia sale a raudales dentro de mi.
¿Quién demonios se ha creído Tomás que es?
Venir a mi casa sin autorización, hablar con Isabel, cuestionarme cuando él ni siquiera pueda hacer su maldit0 trabajo.
Salgo al salón y Tomás me sigue, refunfuñando sobre informes y protocolos, hasta que finalmente sale por la puerta principal con Gianina tras él.
Porque ese es otro detalle, la psicólogo ha vuelto y si tengo en cuenta el es