77. Fuera de control
Dante
Manejo de regreso a la mansión con las ventanas abajo, dejando que el aire frío de la noche me golpee la cara. Parte de la furia se ha drenado en los costados del tipo de la silla, pero lo que queda es peor. Son mis demonios, volando por mi subconsciente, devorándome vivo.
Aprieto el volante con mis manos costrosas de sangre seca. Alexei tiene razón en algo: estoy fuera de control. Isabel me hace perder el eje, me hace olvidar las reglas que me han mantenido vivo todos estos años. Ella es