80. Príncipe del infierno
Isabel
Mis ojos lo miran y la respiración se me entrecorta.
Dante está aquí. Sigue con el rostro salpicado de sangre y la mirada oscurecida, pero la furia ha desaparecido, dejando paso a algo que no sé identificar. Intento soltarme, forcejeando para alejarme de su toque.
No… No quiero que verlo.
—Suéltame. Ya me he ido de tu habitación, por favor, solo déjame en paz —le ruego, pero mis palabras carecen de fuerza.
Él me sostiene con más fuerza, asegurándose de no lastimarme, pero obligándome a q