50. ¿Me estás amenazando?
Dante
El motor del SUV todavía ruge cuando salto al pavimento de la mansión. Mis pulmones se sienten como si hubieran tragado arena y el olor a gasolina me persigue, impregnado en cada fibra de mi ropa táctica. En mis brazos, el niño es un peso ligero, casi irreal, envuelto en mi chaqueta como si fuera el último rastro de humanidad en un mundo que acabo de prender fuego.
Detrás de mí, Alexei ayuda a la anciana a bajar, y el sonido de sus pasos erráticos sobre la grava es la única música que to