82. Mi redención
Dante
Siento cómo su respiración se vuelve errática. Su piel está caliente, vibrando bajo mi tacto. La recuesto en las mantas y me sitúo entre sus piernas, sintiendo la fricción de nuestros cuerpos como una promesa de incendio.
Mi camisa ensangrentada va a parar al suelo, y cuando su piel entra en contacto directo con mi pecho, suelto un gruñido animal. Ella es tan suave, tan blanca bajo la luz de la luna, que me siento doblemente sucio.
Mis labios viajan por su clavícula, descendiendo hacia e