25. Cecilia
Dante
Escucho como su respiración se hace frenetica y lo disfruto, disfruto cada momento en que sé que el desgraciado está aterrado.
Mientras me muevo el hombro me arde, la sangre empapa mi pecho desnudo, pero el odio es un anestésico mucho más potente.
Mirando hacia el sofá vuelvo a hablar:
— Aunque la verdad Lucas, preferiría que no fuera ahora mismo, quisiera tomarme mi tiempo, tratar de compensarte por la decepción de la mala impresión ¿Qué me dices?
El silencio es lo único que me respond