199. Me abandonó
Dante
Cuando llego al final del pasillo del segundo piso y me planto frente a la puerta de la habitación de Samuel, me detengo en seco. Me quedo ahí parado, mirando la madera lacada, y por primera vez en mi vida me siento como un maldito estúpido al darme cuenta de que estoy tratando de tomar valor para enfrentarme a un niño de seis años.
Joder. He ido a la guerra, he liderado pelotones en misiones suicidas bajo el fuego enemigo, me he enfrentado a los tipos más retorcidos y letales del submund