189. Mentiroso
Dante
El sonido del metal chocando contra la carne es sordo, húmedo, definitivo. No es el tipo de golpe que das en un cuadrilátero con guantes de doce onzas; este es el crujido de las costillas cediendo bajo el peso de una barra de hierro macizo. El hombre que cuelga de los ganchos de carnicero instalados en la viga central de la bodega deja escapar un alarido desgarrador, un sonido agudo que rebota contra las paredes de concreto y se pierde en las sombras del techo.
Sostengo la barra con la ma