188. Salvar mi cabeza
Isabel
Los paramédicos estabilizan a Jeremy en una camilla con una rapidez impresionante, cubriéndolo con una manta térmica mientras lo suben a la parte trasera de la ambulancia. Me acerco al vehículo, sintiendo el peso de las miradas de los curiosos y de los hombres de Carlos que vigilan el perímetro con discreción. Jeremy me mira desde la camilla, con el rostro aún pálido pero con una lucidez que me estremece el alma.
—No vengas conmigo al hospital, Isabel... —me pide en un hilo de voz, deten