181. Más de una cosa...
Isabel
El chirrido de la cerradura al ceder me resulta extrañamente ajeno, como si estuviera invadiendo una propiedad extraña. Empujo la puerta de madera y doy el primer paso hacia el interior del apartamento, sintiendo cómo el eco de mis propios zapatos reverbera en el espacio vacío. Mateo entra detrás de mí, cargando mi pequeña maleta de cuero negro con esa postura alerta que jamás abandona, escaneando los rincones con la mirada de un halcón.
Me detengo en mitad de la sala y me cruzo de brazo