185. El brillo del fusil
Dante
Presiono el marcador rápido de inmediato, llamando a la línea directa del hombre que tiene la responsabilidad de mantenerla con vida.
—Mateo —hablo en cuanto escucho el clic de recepción. Mi tono es puro veneno—. Explícame por qué carajo mi prometida estuvo intercambiando números con un civil en tu puta cara sin que intervinieras.
—Señor... —La voz de Mateo suena tensa, rígida como una tabla—. La señorita Isabel tiene razón en su análisis del entorno. Hay vigilancia pasiva en los alrededo