158. ¿Qué demonios acabas de hacer?
Dante
No espero a que responda. No puedo seguir en este espacio cerrado un segundo más; siento que las paredes se me vienen encima, que el aire acondicionado está distribuyendo el gas de la muerte que respiré en los búnkeres del enemigo. Me giro y salgo de la oficina a zancadas violentas, dejando a Alexis y a Tomas atrás.
Mis botas resuenan como disparos en el pasillo linoleado de la Fiscalía.
Me siento superado. Es una sensación extraña, una debilidad que odio con todo mi ser pero que no pue