153. Tiene que ser una broma….
Isabel
Un chillido agudo de pura felicidad se me escapa de la garganta antes de que pueda procesarlo. Las palabras de Dante siguen resonando en las paredes de mi mente, cobrando un sentido tan hermoso que me cuesta creer que sean reales. ¡Estamos en la misma página! La Bestia, el hombre que hace solo unos meses me miraba con frialdad y desconfianza, acaba de proponer que legalicemos lo que nuestros corazones ya sabían desde hace tiempo.
Sin pensarlo dos veces, me lanzo hacia adelante, enroscánd