145. Demuéstramelo
Isabel
El aire dentro del baño está cargado del vapor caliente que dejé correr para intentar relajar mis músculos, pero no está funcionando.
Mis manos tiemblan tanto que me cuesta enganchar el diminuto cierre del body de encaje negro y transparente que compré hace unas horas en el centro comercial.
Cuando finalmente lo logro, doy un paso atrás y me miro en el espejo de cuerpo entero adosado a la pared de mármol.
La tela oscura se ciñe a mi cintura, contrastando brutalmente con la palidez de