113. No te muevas de aquí
Dante
Mierd4.
El mocoso se da cuenta de todo, no se la pasa una y sé queahora mismo Alexei me debe estar taladrando con la mirada con ganas de decirme “Te lo dije” Pero yo no esperaba al niño aquí.
No debería estar aquí.
Me desasgo del abrazo de Cecilia con suavidad, dejándome caer sobre una rodilla para quedar a la altura del niño. No sé qué decirle. Mi mente está demasiado rota para inventar fábulas infantiles.
Antes de que la palabra se me congele en la boca, Cecilia da un paso al frente y m