Cuando Emma regresó del hospital, el cielo ya comenzaba a teñirse de tonos anaranjados y rosados suaves.
La visita había sido buena.
Mejor de lo que esperaba.
Su madre estaba mejorando de forma notable... El tratamiento estaba funcionando, los médicos habían mostrado los últimos análisis con optimismo cauteloso, por primera vez e Emma había sentido algo parecido a la esperanza floreciendo en su pecho. Una esperanza frágil, pero real. Carmen había recuperado algo de color en las mejillas, su