La mañana siguiente había comenzado de forma relativamente normal. Natasha desayunaba en uno de los salones mientras revisaba algunas revistas relacionadas con maternidad, pasando las páginas con una delicadeza casi reverente, como si cada imagen de cunas y ropitas pudiera materializar el futuro que tanto anhelaba. Emma se encontraba ocupada organizando varias tareas del día junto al resto del personal: supervisaba el menú de la semana, revisaba los arreglos florales y se aseguraba de que cada