— Hace tiempo que no hablábamos de verdad.
— He estado ocupada con las tareas de la mansión, señora. Hay mucho que coordinar estos días.
— Lo sé... Y las haces muy bien... La casa nunca ha lucido mejor.
Emma inclinó ligeramente la cabeza, agradecida.
— Gracias.
Pero Patricia no terminó ahí. Siguió observándola, demasiado tiempo, como si intentara recordar o descifrar algo.
— Te ves diferente, Emma.
Emma sintió un pequeño sobresalto interno.
— ¿Diferente?
— Sí... Más animada... Más... viva. Con