Después de la cena, Efraín Herrera no daba señales de querer irse. Bianca lo observaba y se preguntaba si de verdad no pensaba volver a su casa esa noche.
—Mami, hoy me voy a quedar a dormir con mi hermana, no voy a regresar a casa.
Lo dijo mirando a su madre, pero sabía perfectamente que Efraín la estaba escuchando.
—Claro que sí. Supongo que no hay problema, ¿verdad, Efraín? Mis niñas siempre han sido muy unidas. En cuanto se juntan, no se separan y se la pasan platicando.
Sara le sonrió con