Cuando Rubén regresó al hotel, Leo lo observaba intrigado. Rubén se estaba cambiando de ropa, poniéndose un traje formal que, en comparación con su atuendo casual de antes, ahora lucía muy elegante. "¿Y este qué se trae entre manos?”, pensó Leo, haciendo una mueca. En serio, la mente de ese hombre no funcionaba como la de una persona normal. ¿Acaso iba a conocer a los suegros?
—Leo, cámbiate tú también y ponte algo decente. Mira nada más en qué fachas andas, pareces una diva de carnaval —dijo R