Un teléfono sonando la despertó de golpe. Últimamente, vivía en un estado de tensión constante y no recordaba la última vez que había dormido en paz. El sonido la sobresaltó.
—Bueno. —Se frotó la frente, todavía medio dormida.
—Bianca, soy yo, tu hermana. Este es mi nuevo número.
—Ah, hermana. Ya lo guardo. ¿Qué pasa? —No sabía por qué, pero sintió que la llamada de Claudia a esa hora no era normal.
Hubo un silencio al otro lado de la línea. El corazón de Bianca comenzó a latir con fuerza.
—Bia