Alfredo llegó a la playa con algo de retraso. Desde lejos, vio a Leo en traje de baño, de pie junto a la orilla, ya rodeado por un grupo de mujeres; algunas de apariencia seductora y otras más bien dulces e inocentes. Al verlo ahí, tan cómodo y sonriente entre ellas, Alfredo sintió un nudo de fastidio en el estómago. Definitivamente, había elegido el peor lugar para encontrarse. Cuando Leo lo vio, le dedicó una sonrisa de superioridad que a Alfredo le pareció insoportable.
—Vaya, y yo preocupad