—Qué nublado amaneció. Pero vi el pronóstico y dijeron que no llovería. De todos modos, hay que llevarnos una sombrilla, por si las dudas —dijo Ofelia.
—Claro que sí, mamá —respondió Valeria.
—Esto es muy importante antes de la boda, ¿sabes? —continuó Ofelia—. Dicen que la chamana de ese lugar es muy acertada. Podemos ver qué les depara el futuro a ti y a Rubén, y pedir que sean muy felices.
—Entendido. Ya vámonos, mamá.
—Cuídense mucho. Yo me voy a la oficina —dijo Rubén desde la puerta.
—Sí,