—Francisco, este boceto es increíble. Es elegante, tiene muchísima clase… —Bianca no dejaba de admirarlo—. Con los accesorios adecuados, la novia se va a ver espectacular.
Le resultaba asombroso que hubiera podido crear algo tan bueno en una sola noche. Levantó la cara, emocionada, para mirarlo y notó que tenía los ojos inyectados en sangre, aunque eso no opacaba su propia euforia.
—Te voy a preparar un té. Seguro no dormiste nada, ¿verdad? —dijo con preocupación, pero resignada.
Bianca se dio