La vida en Krónica continuó con un ritmo firme, sostenido por la organización que Horus y Hespéride establecieron en los días posteriores al hallazgo de los tres bebés. El rey mantuvo aquel secreto bajo resguardo inquebrantable. Solo Hespéride, las doncellas asignadas y un reducido círculo de absoluta confianza sabían la verdad. Para el resto del reino, los nuevos infantes eran pequeños huérfanos rescatados de los escombros de la guerra, protegidos por la benevolencia del rey. Nadie cuestionó e