La búsqueda comenzó con una inquietud que se filtró en los pasillos del palacio y alcanzó todos los rincones de Krónica. Horus dedicó horas enteras a estudiar mapas extendidos sobre largas mesas, donde marcaba rutas de exploración y posibles territorios en los que los hijos de Atlas pudieran haberse ocultado. Sus ministros traían informes, hipótesis, registros antiguos. Calren Vorast proponía planes de rastreo con la precisión de un hombre que conocía cada sendero del continente. Los mensajeros