Las murallas de Krónica se alzaban frente a ellos como un monumento detenido en el tiempo, vigilante, imponente, intacto pese a los años bajo el dominio de Atlas. El silencio que envolvía a la multitud se quebró cuando un sonido metálico profundo resonó desde el interior. Las puertas, cerradas por más de quince años para quienes habían sido expulsados, comenzaron a moverse. Los engranajes internos se activaron con un eco grave que vibró en los pechos de todos los presentes.
Los soldados sobre l