El avance por las calles de Krónica condujo a la multitud hasta el corazón del reino. Al fondo, más allá de las plazas y los talleres, se alzaba el palacio central: una estructura de mármol blanco y piedra azulada que reflejaba la luz del atardecer con un resplandor sereno. Sus torres eran altas y esbeltas, conectadas por pasillos abiertos adornados con mosaicos que narraban la historia de los Khronos. Cada arco tenía grabado un símbolo ancestral: la espiral del tiempo, la luna creciente, la ho