Las dos caravanas avanzaban por rutas distintas, separadas por colinas, distancia y semanas de viaje, pero unidas por un mismo destino. Tanto el ejército de Horus como el pueblo guiado por Hespéride sabían que el reencuentro ocurriría tarde o temprano. La noticia de que la reina púrpura marchaba hacia el sur y que el rey avanzaba desde las costas se esparció entre ambos grupos como una corriente cálida que fortalecía los pasos.
Las brujas caminaban con determinación detrás de Hespéride, muchas