—Prometida... —Sofía repitió, con un tono de incredulidad y desprecio—. ¿Ahora pretendes que Katherine y tú...? —Pero sus palabras se quedaron en el aire, incapaz de formular un pensamiento coherente ante la inesperada aparición de Héctor.
Katherine, que había permanecido en silencio durante todo el intercambio, ahora sonrió con satisfacción. La tensión en el aire era palpable, pero Katherine no iba a perder la oportunidad de asestar un golpe final. Con elegancia y serenidad, dio un paso hacia