Sofía dejó que una lágrima rodara por su mejilla, bajando la mirada para parecer aún más vulnerable. Sabía que cada palabra, cada gesto, estaba siendo examinado por Richard, y si jugaba bien sus cartas, podría ganarse su protección.
—Sé que no confías en mí, y sé que te he lastimado —dijo Sofía, su voz quebrada—. Pero este bebé es tuyo, Anthony. Es nuestra única oportunidad de estar juntos como una familia. Yo... no puedo hacerlo sola.
Las palabras parecían resonar con una mezcla de verdad y me