—Confío en que harás lo correcto —dijo finalmente, aunque su tono era frío—. Pero no juegues conmigo, Sofía. Si algo sale mal, o si descubro que me estás ocultando algo, será mejor que no estés cerca para ver las consecuencias.
Sofía asintió rápidamente, sabiendo que había ganado una pequeña batalla, pero la guerra estaba lejos de terminar.
—No te preocupes, Richard. Todo saldrá bien —dijo, asegurándose de que su voz sonara convincente.
Richard asintió una última vez y, sin decir más, se dio la