La mansión Marsh resplandecía bajo las luces doradas que colgaban de los techos altos, y los invitados, vestidos con sus mejores galas, llenaban la sala principal con una mezcla de risas y conversaciones refinadas. Todo parecía perfecto, como si el tiempo hubiera retrocedido para devolverle a la familia Marsh el esplendor de antaño.
Era la primera vez en años que Gregory Marsh organizaba un evento de esta magnitud, y nadie en la alta sociedad había querido faltar. Los Marsh, una familia cuya in