Esta acción había durado tanto.
Anthony tenía fiebre alta...
Todo su cuerpo ardía, y el corazón de Katherine dio un vuelco involuntario. Se liberó suavemente de su agarre y alargó la mano para encender la lámpara de la mesilla.
Bajo la tenue luz amarilla, Anthony fruncía el ceño, se le formaban gotas de sudor en la frente y su rostro palidecía.
Katherine extendió la mano para inspeccionar la herida de su pecho, aliviada al comprobar que no sangraba. Luego le tocó suavemente la frente, sintiendo