Todo lo que había entre ella y Anthony era una batalla constante, un choque de emociones que iban desde el odio hasta el amor. Pero ahora, enfrentada a la posibilidad de perderlo, esa lucha parecía vacía. Sin él, la lucha no tenía sentido.
Se miró las manos, las mismas manos que habían sostenido a Anthony mientras su vida se escapaba lentamente. Estaban cubiertas de sangre, su sangre. Una sensación de vértigo la golpeó, pero antes de que pudiera perder el equilibrio, Héctor la sostuvo, firme pe