—No podía... dejar que te lastimara... —susurró con voz entrecortada, mientras la sangre continuaba manando de su herida.
Héctor, que aún luchaba con Sofía, aprovechó la distracción de esta para arrebatarle finalmente el arma. Sofía gritó de furia al ver cómo sus planes se desmoronaban. Héctor la redujo rápidamente, inmovilizándola con firmeza, pero Katherine apenas podía prestar atención a lo que sucedía a su alrededor. Su mundo se había reducido al hombre que tenía frente a ella, que ahora se