Me quedo mirándolo unos segundos, perpleja. Erik tiene la misma expresión decidida, sin titubear ni un segundo mientras me extiende el cheque intacto. Se nota que su decisión es firme, y, aunque admiro su integridad, me preocupa que esté dejando pasar una oportunidad de mejorar su situación, especialmente por Luna.
—Clara, no voy a aceptarlo. Y no es porque me crea lo que no soy o porque no lo necesite, es porque te ayudé de buena fe y esas cosas solo se agradecen, nada más. Yo no quiero tu din