Kirill quedó desconcertado por las palabras de su hombre de confianza. Andrés Vilches, siendo uno de los más jóvenes reclutados del servicio secreto, era uno de sus hombres de más confianza; el que le hubiera dicho que hubo un desacierto, o por lo menos algún problema, le hizo pensar que la mujer era mucho más peligrosa de lo que pensaba.
—Necesito que la mantengas vigilada porque es una doble agente —Vilches suspiró entrecortado.
—Ya me he dado cuenta de eso, señor.
Kirill no objetó nada más; s