Kirill quedó desconcertado por las palabras de su hombre de confianza. Andrés Vilches, siendo uno de los más jóvenes reclutados del servicio secreto, era uno de sus hombres de más confianza; el que le hubiera dicho que hubo un desacierto, o por lo menos algún problema, le hizo pensar que la mujer era mucho más peligrosa de lo que pensaba.
—Necesito que la mantengas vigilada porque es una doble agente —Vilches suspiró entrecortado.
—Ya me he dado cuenta de eso, señor.
Kirill no objetó nada más; solo emitió un sonido que significaba "estamos en contacto" y colgó el teléfono. Acto seguido, marcó el número de Leónid para darle parte de lo que se había hecho hasta ahora. Conocía perfectamente a su jefe y sabía que, si no lo hacía, él llamaría gritando y vociferando quién sabe cuánta locura.
—Kirill, que sea rápido, estamos en televisión —Leónid contestó tajante.
Kirill sabía perfectamente en el momento que estaban. Nino se había encargado de avisarle a Antoine lo que necesitaba hacer y que