Leónid se encontraba sentado en la oficina de marketing del edificio Volkov. Mirelia Vázquez estudiaba las fotografías y los videos tomados la noche de la fiesta en la Mansión momentos antes de la llegada del hombre, cuando comenzó a gritar y a escandalizar. La mujer en cuestión analizaba con atención las expresiones de las personas.
—A esta hora ¿Usted y su esposa aún estaban en la Mansión? —Leónid asintió.
—Junto a unas cincuenta personas más, si mi memoria no falla —una de las chicas lo miró